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Helmets of the deep
"Helmets of the Deep"
Nueva edición 2013
(Publicación prevista)
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Manel Gil - Pinturas en 3-D  Mar Ivy Sub
• EFEMÉRIDES SOBRE LA HISTÓRIA DEL BUCEO
Constantino Zimbrón, El Submarino humano
  • SE SUMERGIO A 102 MTS. SUPERANDO LA MARCA MUNDIAL
  • DEPOSITO LA VIRGEN DE LAS PROFUNDIDADES
  • NADADOR DE MAR ABIERTO Y CAZADOR SUBMARINO
Por Eduardo Moreno Loyo. Instructor 3* FMAS/CMAS

La memoria es porosa y con el paso del tiempo se va perdiendo el recuerdo de hazañas deportivas que causaron asombro y que por su grandeza merecen recordarse, como un ejemplo y para motivación de las nuevas generaciones; pues muy pocos atletas de México, de cualquier disciplina, han alcanzado una marca mundial.

Constantino Zimbrón Espejel, se avecinda en el Puerto de Veracruz allá por los años ´50s para laborar como telegrafista de la S.C.T. y se apasiona del mar, pues habiendo tenido una niñez enfermiza, recurre a la natación para vigorizar su cuerpo y espíritu, con tal determinación que en 1956 realiza la clásica travesía de nado  Villa del mar-Sacrificios-Villa del mar en 3 hrs. 20 min. y  en 1957 asombra al nadar en solitario, durante 7 hrs., el trayecto Bocana-Isla Verde-Villa del mar.

Por esas épocas se iniciaba en Veracruz, la práctica del buceo autónomo con los primeros equipos para respirar bajo el agua, desarrollados por Jaques Costeau.  Zimbrón, como era popularmente conocido, se integra al grupo pionero del club “Hombres rana de Veracruz” y descubre el fascinante mundo subacuático, en  el que incursiona como un gran cazador submarino, logrando presas y “mareas” de excepción.

Al documentarse sobre los efectos fisiológicos de la profundidad en los buzos, se entera que el español Eduardo Admetla, logro frente a Cartagena, España lo que se consideraba imposible ¡descender a 100 mts. de profundidad! , llamado el muro de la muerte. Impresionado por esta proeza que implica unos riesgos tremendos, como son: La llamada borrachera de las profundidades ó narcosis del Nitrógeno, en la que, como un efecto narcótico se va perdiendo la capacidad de raciocinio y se puede tener actitudes como quitarse el equipo o tratar de ofrecerles la boquilla del suministro de aire, a los habitantes del mundo submarino, como riesgosa graciozada , o la intoxicación por el Oxigeno contenido en el aire que se respira, sin problemas a bajas profundidades pero que a los 90 mts. puede producir efectos tóxicos y el aire comprimido que se respira se siente como un líquido denso que hay que tragar, o bien los efectos de la baja temperatura, que se va perdiendo son la profundidad y conducen a la peligrosa hipotermia y sin descartar la presencia de animales de las profundidades, que traten de averiguar qué ser extraño invade sus dominios, pues a esas profundidades la visibilidad se reduce a un tétrico tono grisáceo; pero sobre todo el riesgo del Accidente de descompresión, mediante el cual el hombre paga un tributo, en tiempo de inmersión acorde con la profundidad, para evitar embolias gaseosas en el organismo.

La idea de bajar a esa cota empezó a dar vueltas en el espíritu aventurero de Zimbrón y a pesar de los  medios técnicos y económicos necesarios para una proeza de tal envergadura y ante opiniones encontradas entre sus mismos compañeros ¡decide intentarlo! Para tal efecto, acompañado de Juan José Riesco Muñoz realiza inmersiones  de 70 mts.  y el 19 de Julio de 1963, en el lugar conocido como “los pregones” de Antón Lizardo, desciende hasta 89 mts., certificados por su amigo Alfonso Capallera Mateos, quien lo difunde en la prensa local, como un hecho sin precedentes en Veracruz.

Tocando puertas para obtener apoyos, recurre  en la ciudad de México, al Gral. José de Jesús Clark Flores, entonces Presidente de la Confederación Deportiva Mexicana, quien avala el intento, para que se realizara en la bahía de Acapulco el 18 de Diciembre de 1963, con el auxilio del  Comando Submarino de la Secretaría de Marina.

El día de la verdad había llegado. Para comprobar la profundidad alcanzada, se recurrió a un cabo lastrado en el que se colocaron tablillas desprendibles que marcaban las cotas y como emergencia permanecerían dos buzos de la Armada a los 50 mts. Ante la expectación y nerviosismo de los presentes en la embarcación, Zimbrón se sumergió usando dos tanques de acero, una serie de imágenes pasan  por su mente y desdeñando las negativas, se aferra a su determinación.  A los 50 mts. se aleja del último buzo y continua, lenta pero inexorablemente, hacia el azul profundo acompañado de su soledad.

Pasa el tiempo y no se sabe nada de él, se teme lo peor, pero a los doce minutos es detectado por las burbujas que ascienden y habiendo agotado su reserva de aire, un tercer buzo le provee el necesario para la descompresión.
Al emerger muestra orgulloso al notario y oficiales la cota alcanzada ¡102 mts. de profundidad! ¡Marca mundial!. El mexicano, Constantino Zimbrón, llamado “el submarino humano” por la prensa capitalina, a la edad de 43 años, realizó su sueño.

Enamorado del mar, continúo practicando el buceo en su Veracruz hasta una avanzada edad, iniciando a sus nietos Víctor Hugo Santos  y  Ricardo Sosa Ramírez , hoy excelentes buceadores, y en una ocasión cuando realizaba una excursión submarina con un grupo de amigos, en el arrecife de la Anegada de adentro, fue alejado de la embarcación por una fuerte corriente y al no localizarlo lo consideraron perdido, temiendo lo peor y que hubiese quedado atrapado en el fondo; se da la alarma y se organizan grupos de búsqueda en el área, que resultan inútiles, pues la corriente  lo arrastró hacia el Sur y al notar que aun con su mejor esfuerzo no podía dominarla, se deshizo del lastre sus y de sus tanques de buceo.

Al caer la noche, conservando su visor y snorkel, se amarra los pies y manos para flotar mejor en posición de “bolita”, dormitando apenas. En la noche del segundo día, agobiado por el sol y el cansancio, sufre alucinaciones en la que aparece su fiel perro manteniéndolo alerta y estando a la deriva sintió el roce, de la varilla del arpón que conservó amarrado, con piedras de arrecife; dándose cuenta que el movimiento de las corrientes lo había conducido hasta la Isla Verde, a la que hizo pie con sus menguadas fuerzas y de donde fue recogido por una lancha de pescadores, que le comentaron que ya se le daba por muerto.

En agradecimiento y como devoto ferviente de la Virgen de Guadalupe, posteriormente colocó una efigie de piedra de 90 cms. en el fondo del arrecife de la Anegada de Adentro, lugar donde se perdió, a una profundidad de 35 mts., que actualmente es un sitio de buceo, conocido como “La virgen de Zimbrón”

Como último homenaje en vida, en 1996 las máximas autoridades deportivas nacionales, como la Confederación Deportiva Mexicana y la Federación Mexicana de Natación, le nombran  “Prócer de la Natación Veracruzana” en ceremonia especial en el H. Ayuntamiento.

Cediendo en el irremisible acto de la vida, el indómito Zimbrón fallece en 1998 y cumpliendo su deseo, sus nietos y amigos depositan sus cenizas en la madre mar, en el lugar de su virgen, y desde entonces cada 12 de Diciembre, día de la virgen de Guadalupe, se efectúa una peregrinación submarina para honrarlo.

 

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